LE BANC

Ingeniería

Ciento veinte segundos de paciencia

El problema es banal y envenena a todas las apps en tiempo real: que una conexión se cierre no significa que la persona se haya ido.

Puede estar en un túnel. Puede haber bloqueado el móvil diez segundos. El sistema puede haber suspendido la app mientras leía un SMS.

La plaza sigue caliente

Cuando una conexión cae, no hacemos nada durante ciento veinte segundos. La plaza sigue ocupada, el nombre reservado, no sale ningún mensaje de sistema. Si la app vuelve dentro de ese margen, la persona recupera su banco, sus mensajes y su nombre, y nadie más ha visto nada.

Más allá, anunciamos la marcha: «Firmin se ha ido.» La plaza se libera, y si el banco se vacía del todo se disuelve con sus mensajes.

Dos minutos es arbitrario. Es suficiente para un túnel del metro de Bruselas y una visita al baño, y poco suficiente como para que un banco no se quede ocupado por fantasmas toda la noche.

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