El anonimato no es impunidad
La pregunta que más nos hacen: sin cuentas, ¿cómo impedís que la gente sea repugnante?
La respuesta honesta es que no lo impedimos del todo. Solo hacemos que el coste sea mayor que el beneficio.
Cuatro capas, ninguna perfecta
- Un filtro en el servidor que rechaza los insultos graves y las amenazas. Apunta a los insultos identitarios y al acoso, no a la ordinariez: soltar tacos forma parte del patrimonio.
- Un límite de ritmo por dispositivo: un mensaje cada dos segundos, y el mismo mensaje tres veces seguidas se va al vacío.
- Una denuncia a tres voces: tres personas distintas del mismo banco, y el autor deja el banco hasta medianoche.
- Un silenciado local, instantáneo, que no avisa a nadie ni pide permiso a nadie.
Lo efímero ayuda más de lo que parece. Un acosador necesita duración: encontrar de nuevo a su objetivo, volver, acumular. Aquí, a medianoche, el objetivo ya no existe, su nombre tampoco, y el banco donde ocurrió se ha disuelto.
Eso no sustituye a las cuatro capas. Las hace suficientes.