El RGPD cuando no tienes datos
El reglamento europeo se aplica a los datos personales. La estrategia de Le Banc consiste en manejar los menos posibles, y en no conservar ninguno.
En concreto pasan tres cosas: una posición redondeada a unos 110 metros, un identificador aleatorio con hash, y el texto que escribes. Los tres viven en memoria y desaparecen a medianoche o al reiniciar.
Los derechos, uno a uno
Derecho de acceso: no hay nada que comunicarte, porque no hay nada vinculado a ti. Derecho de supresión: ya ocurre, cada noche, para todo el mundo, sin que nadie tenga que pedirlo. Portabilidad: no hay formato que exportar.
Eso no exime del resto. Sigue haciendo falta una política de privacidad honesta, una base legal para el tratamiento de la ubicación — la ejecución del servicio, sin ella no hay banco — y un contacto humano que responda.
El identificador del dispositivo merece una mención. Se genera al azar en la instalación, nunca se envía tal cual, solo en forma de hash, y sirve únicamente para el límite de ritmo y la expulsión del día. No permite reconocerte de un día para otro: la tabla que lo usa se vacía a medianoche.