De qué habla la gente en un banco
Una precisión útil: no podemos leer las conversaciones. No hay ningún sitio donde serían legibles. Lo que sigue viene de lo que la gente nos escribe por correo, y de sentarnos nosotros mismos.
Primera constatación: no pasa gran cosa, y está bien. Un banco típico son tres personas, cuatro mensajes en veinte minutos, y silencios largos que nadie intenta llenar.
Las tres conversaciones recurrentes
El tiempo, evidentemente. Uno de cada dos mensajes de apertura en un banco habla de lluvia. Es un protocolo de apertura, no un tema.
Después: «¿dónde estás?» — a lo que nadie responde nunca de verdad, porque la app ya ha dado una distancia y precisar estropearía el juego.
Y luego, ya de noche, otra cosa. La gente cuenta cosas que no cuenta en otros sitios. Un despido, un diagnóstico, una duda. Saben que dentro de dos horas eso no existirá, y que la persona de enfrente nunca podrá cruzarlo con un nombre. Exactamente para eso existe la app.