LE BANC

Cuaderno

Los bancos de verdad de Bruselas

Antes de escribir una línea de código, pasé unas semanas sentándome en bancos y mirando quién se sentaba al lado. No era investigación de usuarios, pero de lejos se le parecía.

Una tipología somera

El banco de estanque, en los estanques de Ixelles: conversación casi garantizada, pero únicamente sobre los patos. Un tema que se agota deprisa.

El banco de parada de tranvía: el peor de todos. Todo el mundo mira en la misma dirección, el reloj anuncia cuánto va a durar la situación, y nadie dice nada.

El banco de plaza, en Saint-Gilles: el mejor. La gente se sienta de lado, hay ruido alrededor, y el ruido autoriza el silencio entre dos frases.

Ese último es el que intentamos reproducir. De ahí los silencios largos y asumidos en la app, la ausencia de indicador de escritura, y el hecho de que nadie sepa si estás escribiendo. En una plaza tampoco se sabe.

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