LE BANC

Manifiesto

Por qué un banco

Hay un banco en la plaza Flagey donde he tenido tres conversaciones en diez años. Ninguna tuvo continuación. Ninguna acabó en un intercambio de números. Las tres fueron buenas.

Es el único modelo social que conozco que no pide nada. Te sientas, ya hay alguien, y habláis o no habláis. Nadie mira tu perfil. Nadie lleva la cuenta.

Lo que perdimos por el camino

Las apps de mensajería de hoy comparten el mismo defecto: guardan. Un historial, un perfil, una reputación, una puntuación. Cada frase que escribes es un ingreso en una cuenta que ya no puedes cerrar.

El resultado es que hablamos con menos libertad. No por pudor — por contabilidad. Sabemos que queda, así que calculamos.

Una conversación que no deja rastro no es una conversación fallida. Es la definición de una conversación de banco.

Le Banc intenta reconstruir esa situación con un móvil. Diez personas, un nombre prestado, ninguna memoria. No es una red social sin los defectos de una red social. Es otra cosa, y no intenta crecer.

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