El aburrimiento es una función
Hay que decirlo claro: la mayor parte del tiempo no pasa nada en el banco. Abres la app, hay dos personas, y nadie habla desde hace veinte minutos.
Durante mucho tiempo lo consideramos el problema a resolver. Hicimos la lista de remedios clásicos: iniciadores de conversación, una pregunta del día, una insignia para quien habla primero, una notificación cuando alguien se sienta.
Luego miramos lo que estábamos haciendo
Cada una de esas ideas convierte una situación tranquila en una obligación. Una pregunta del día es un presentador. Una insignia es una puntuación. Una notificación es una citación.
Un banco donde no pasa nada es un banco que funciona. Eso también es un banco.
La app, por cierto, dice las cosas como son cuando estás solo: «De momento estás solo en el banco. Ya se sentará alguien.» Sin excusa, sin sugerencia, sin animación. Una constatación.
Lo que hace posibles las buenas conversaciones es precisamente que no son obligatorias.