El banco aprende cuatro idiomas
Le Banc salió en francés, y solo en francés. Fue deliberadamente estrecho. El problema de un lanzamiento estrecho en una app de proximidad es que la proximidad no conoce fronteras lingüísticas.
La app habla ahora francés, inglés, neerlandés, alemán y español. Toma el idioma del móvil, y se cambia en los ajustes.
Traducir un tono
La dificultad no era técnica. Estaba en el tono: seco, directo, segunda persona, nunca corporativo. «Eso no le ha gustado al banco» traducido literalmente no significa nada; hay que reencontrar el equivalente de esa sequedad en cada idioma.
Un detalle técnico, de todos modos. El servidor ya no envía frases, envía hechos: «esta persona se ha sentado», con el nombre y su género. La frase la fabrica la app. El francés es el único de los cinco que tiene que concordar — «Josiane s'est assise», «Firmin s'est assis» — y habría sido absurdo hacérselo cargar al servidor.
Los nombres, en cambio, siguen siendo los mismos en todos los idiomas. Un alemán que se llama Ghislaine por una noche está muy bien.